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"Gran Tope Barrio Jesús de Atenas 2009"
Pro-Construcción del nuevo EBAIS para la comunidad.Más información |
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Lo que nuestros ojos no ven |
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Una escena muy común en nuestro cantón es que las familias y los amigos se reúnan en la cancha de fútbol de algún barrio, para compartir un juego amistoso contra otro equipo.
Allí se practica deporte, se fomenta la salud, se respira aire puro, se unen los lazos familiares y de amistad, se logra alejar a las personas (principalmente a los jóvenes) de los vicios y, gracias al juego, se forma el carácter y la disciplina. Indiscutiblemente, esos sitios deportivos generan mucho bienestar a las comunidades y, por ende, a la nación entera. ¿Alguna vez se ha puesto a pensar en quién o quiénes le facilitaron semejante sitio de sano esparcimiento?, ¿alguna vez se ha puesto ha valorar el sacrificio que tuvo que pasar un grupo de personas para poder heredarle un lugar como éstos a las futuras generaciones? Porque si bien es cierto que hoy nada más llegamos a la cancha, jugamos, pasamos un rato agradable y nos retiramos satisfechos, desconocemos los “pequeños grandes detalles” que hicieron surgir aquel lugar. ¡Cuánto esfuerzo hay acumulado en lo que no podemos apreciar a simple vista! A manera de ejemplo, quisiera referirme al caso de la cancha de Sabana Larga de Atenas, una de las que tiene la mejor gramilla del cantón y una de las más visitadas. Su gestión se inicio a finales de los años sesenta, a instancias del señor Mario Rodríguez Castro, vecino del lugar y miembro del primer Comité de Deportes cantonal. Don Mario había estado involucrado con el fútbol ateniense, tanto como jugador como dirigente, por lo que conocía de las bondades de fomentar este deporte en su comunidad. Por eso fue que se decidió, con gran visión, a tratar de crear una plaza de deportes. Luego de diversos trámites, los cuales presagiaban que su idea no iba a tener resultados positivos, propuso un terreno de su propiedad para concretar la obra. Así, en 1969 la Municipalidad adquirió un terreno de 6.948 metros cuadrados con un valor de ¢7.995,00, un precio cuatro veces menor al que se pudo haber obtenido en aquella época por su venta. Aspecto que la verdad no fue de peso para el señor Rodríguez Castro, ya que sus intereses personales eran más altruistas e iban más allá de lo económico. La adquisición fue un primer paso. El terreno había que aplanarlo y luego de ingentes esfuerzos, ayudado por algunos vecinos como los hermanos Virgilio y José Villegas y sus respectivos hijos, así como Daniel Ramírez, “Felo” Argüello y Asdrúbal Villegas, consiguieron que un tractor del Ministerio de Obras Públicas y Transportes realizara el trabajo requerido. Claro, hubo que sufragar de sus propios bolsillos los gastos por diesel y el sueldo del tractorista para lograr ese cometido. La gramillada fue toda otra gran odisea, ya que si bien intentaron comprar el zacate por otros medios, no pudieron reunir los fondos necesarios para hacerlo. Así que lo obtuvieron de fincas y rondas del lugar. Tal pareciera que la labor concluiría aquí, pero don Mario formó parte del Subcomité de Deportes de Sabana Larga y durante veinte años, en forma personal se dedicó a darle el mantenimiento adecuado a la cancha. Y por si pareciera poco, recientemente acaba de donar una franja de su propiedad ubicada al costado oeste de la plaza, la cual por años había sido utilizada como zona verde y de parqueo, lo que a él en ningún momento le molestó. En esta área se pretende ubicar camerinos, los cuales es evidente que se requieren por la cantidad de visitantes que recibe este campo de fútbol y que en la actualidad no cuentan con las condiciones adecuadas para cambiarse, guardar sus cosas, ducharse y disponer de servicios sanitarios. Gestión que marcha con muy buen ritmo por ser de imperativa necesidad. No puedo dejar de expresar un agradecimiento a don Mario Rodríguez, el principal impulsor de esta plaza de deportes, por tanto desprendimiento y esfuerzo de su parte. Su comunidad debe sentirse orgullosa de contar con personas como él, cuya iniciativa y trabajo arduo se concretan en obras de tanto beneficio social. Así que, la próxima vez que disfrute de alguna de estas zonas deportivas, tenga presente todo el esfuerzo humano que estuvo y está a su servicio, de gente que no ha recibido reconocimiento alguno por su valioso aporte. En palabras del Dr. Thomas Gibbs, Jr.: “No hay privilegio ni oportunidad que no sea producto del esfuerzo de otros hombres. A diario bebemos de pozos que no cavamos; nos calentamos con fuego que no hemos encendido; vivimos con libertades que no hemos ganado; nos protegen instituciones que no hemos establecido. Ningún hombre vive por sí solo”. Aprenda a valorar lo que tiene. Fuente: Eladio A. Valerio Madriz. “Lo que nuestros ojos no ven”. Revista Entre Cantones, Año 17, n.° 5, noviembre 2006, p. 12. |
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