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Origen del nombre de Atenas |
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Al otro lado del mundo existe Atenas, la capital de Grecia, cuyo nombre fue puesto en honor a la diosa Atenea (Minerva), divinidad de la guerra, de la paz, de la sabiduría y de las artes.
La fama de esta ciudad data de la antigüedad, confundida su historia en laberintos de mitos y leyendas. La versión oficial dice que esta ciudad representaba el centro de admiración del Jefe de Estado don José Rafael de Gallegos Alvarado, según parece, gran amante de la cultura griega. Por eso, cuando en 1833 los vecinos de Sabana Larga presentaron una solicitud para edificar una ermita, don José Rafael no dudó un instante y propuso el nombre de Atenas para la nueva población, petición que no fue denegada por razones obvias. Quiero llamar la atención nuevamente en que ésta es la historia que siempre se ha manejado sobre el asunto. El decreto de creación Nº XV, en la parte que interesa, estipulaba: “La nueva población se denominará ATENAS y cuando tenga mil almas tendrá la Municipalidad que corresponde a los pueblos de este número” (artículo 5º). Venía firmado, como era lógico, por el mencionado Jefe de Estado, entre otros funcionarios, según la costumbre seguida en este tipo de documentos. Pero existen ciertas argumentaciones que hacen dudar de si realmente fue don José Rafael el que profesaba esta admiración o si más bien provenía de otras personas, dejando en entredicho la versión oficial: - Los vecinos de Sabana Larga solo pidieron permiso para edificar una ermita en el lugar, sin indicar nombre alguno para la población por ningún lado de la solicitud. Por consiguiente, quedan descartados como posibles propiciadores de este.· - El Jefe de Estado don José Rafael de Gallegos ejerció el poder durante dos periodos no consecutivos: de 1833 a 1835 y de 1845 a 1846. En 1838, fuera de sus periodos gubernamentales, surgió una nueva población en la provincia de Alajuela que recibió el nombre de Grecia (una vez más sale a relucir la admiración hacia esta cultura europea). El decreto LXIX del 9 de mayo de 1838 coincidía en muchos aspectos con el decreto de fundación de Atenas, ya que en su artículo 1º decía: “Concédese el permiso necesario á todos los vecinos establecidos del otro lado del rio de Poas en jurisdiccion de la Ciudad de Alajuela, para que previa la licencia Eclesiástica, erijan una Hermita en la Poblacion que formen, y que se denominará Grecia” (Colección de Leyes, Decretos y Ordenes 1837-1838, 1860, p. 212). Una vez más, pareciera que el nombre fue impuesto por alguien, con la salvedad de que era una persona ajena a don José Rafael. - Al Jefe de Estado le llegaba el decreto debidamente estructurado y su función era sancionarlo y promulgarlo. Por ello, era improbable que sugiriera el nombre, razón de más para seguir rechazándolo como posible gestor. - Cuando una ley o decreto se requiere para determinado propósito, la reacción lógica es que se asocie de inmediato con el gobernante en curso. Como que tiene más prestigio hablar de una persona plenamente reconocida, que mencionar a los miembros de un congreso, cuyos nombres tal vez no trascendieron tanto. Esta situación prevalece en la mayoría de los textos históricos. Ante este pequeño y muy simple razonamiento, es de esperar que los primeros que se preocuparon por estudiar el origen del nombre Atenas, lo atribuyeran al Primer Mandatario. - La Asamblea Constitucional, entre otras labores, tenía que hacer las leyes, ordenanzas y reglamentos, y todo lo que en ellas se incluía nacía de este órgano legislativo. Todo lo anterior nos lleva a concluir que definitivamente no fue este Jefe de Estado el que designó el nombre, sino que la iniciativa provino de la Asamblea Constitucional del Estado Libre de Costa Rica, nuestra principal sospechosa. Ahora bien, el mencionar nombres de diputados de esta Asamblea que tuvieran que ver con el asunto sería una empresa muy difícil; no obstante, don Carlos Meléndez se aventura a sugerir lo siguiente: “...hubo en esos años de 1833 a 1838 una corriente helenística, que plasmó en esos dos nombres (Atenas y Grecia) tal ideario e inquietud. Un detalle más: El presbítero José María Arias y don Domingo Mattey eran los diputados por Alajuela en esa fecha. Tomaría, sobre todo Arias, el papel activo que conduciría a la nominación del poblado? Cabe pensarlo como una posibilidad, sobre todo si recordamos que tuvo muchos intereses mineros en EL AGUACATE y por tanto debió estar muy preocupado en el desarrollo de la región.” (lo encerrado entre paréntesis no pertenece al original) (Álvaro Rojas, 1993, p. 43). Aunque respeto esta teoría de don Carlos, hay algunos aspectos que no concuerdan del todo. Estos dos personajes, don José María Arias Zamora y don Domingo Mattey Goyenaga, efectivamente eran integrantes de la Asamblea Constitucional en 1833, pero ya para 1838 no formaban parte de ésta. Por lo tanto, si tomamos en cuenta la tesis de que los mismos que sugirieron el nombre de Atenas fueron los que años más tarde propusieron el de Grecia, de inmediato quedarían excluidos como presuntos responsables. Pero simplifiquemos el asunto. Si tuviéramos que seguirle un proceso judicial a ciertos individuos, cuyo crimen fue el sugerir los nombres de Atenas y Grecia, debido a una fascinación obsesiva por la cultura griega, tendría que sacar a relucir inevitablemente los nombres de don Raimundo Trejos Bogantes, diputado por la provincia de Heredia, y don Vicente Castro Ramírez, diputado por San José. Ambos estuvieron en la referida Asamblea tanto en 1833 como en 1838, es decir, estuvieron presentes en la “escena del crimen”, por lo que bien pudieron ser ellos los padres de estas “criaturas”. En cuanto al interés particular que podrían tener al respecto, simplemente sería el de rendir una especie de tributo a esta civilización, pretendiendo dejar plasmados estos nombres en algún lugar de nuestro país. Ahora bien, establecer irrefutablemente que los diputados mencionados hayan tenido su participación activa en el nombre de Atenas, sería algo bien difícil de probar. Pero al menos deja determinado que efectivamente dentro de la Asamblea Constitucional de aquella época, hubo gente enamorada de este país europeo, personas que lucharon porque varios de nuestros pueblos heredaran y recordaran parte de la historia de este lugar. ¡Y ya ven, lo consiguieron, dejándolos inscritos en dos de ellos! Fuente: Eladio Alonso Valerio Madriz. Historias de mi tierra: Atenas. Alajuela, C.R.: E.A. Valerio M., 1999. pp. 21-23. |
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