Por amor al prójimo |
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Lugar: vueltas de Desmonte. Situación: un vehículo cae a un precipicio y queda suspendido en medio de éste. Sus ocupantes logran salir por sus medios, a excepción del chofer, quien permanece en el automotor, aparentemente, en estado de ebriedad. Las unidades de socorro arriban al lugar y empiezan a atender a los heridos.
Alejandro llegó al sitio por sus propios medios. Su capacitación en la Cruz Roja lo habilitaba para desarrollar labores de rescate. Y fue escogido para sacar al conductor del vehículo accidentado. Sin embargo, era la primera vez que pasaba de la teoría a la práctica, y esta situación le generaba cierto temor. Cuando estaba a punto de descender con la ayuda de una cuerda, apareció en escena Karen, su compañera de formación en socorrismo, quien no dudó en facilitarle su equipo y desearle suerte. Ese gesto y esos segundos bastaron para que ambos adquirieran seguridad y valor en lo que estaban haciendo. Alejandro bajó hasta el lugar donde estaba el vehículo. Valoró rápidamente la situación y columpiándose hasta el chofer, le empezó a colocar el arnés que portaba. Prácticamente lo tenía asegurado sólo de sus piernas, cuando un fuerte crujido se escuchó y el carro cayó al vacío. Ambos quedaron suspendidos en el empinado terreno. Arriba, todos habían escuchado el estruendo y los presagios no eran nada alentadores, creyendo que ambos habían caído al precipicio. No obstante, Karen se mantuvo en su posición y gracias al sistema de cuerdas especial en el que tenía asegurado a su compañero, empezó a subirlos. En ocasiones, prácticamente tuvo que suspenderse en el aire, sujetando fuertemente la cuerda y logrando, con su peso, que el mecate subiera. Fue de esta manera como, poco a poco, logró subir a Alejandro y al chofer rescatado. Esta pequeña narración no salió de una película de acción de Holywood. Proviene de una situación real. Dos cruzrojistas atenienses fueron los protagonistas. Fueron los mismos que el pasado 27 de agosto, al concluir un nuevo curso de “Rescate vertical y vehicular”, recibieron un justo reconocimiento de la Jefatura Local de Socorrismo de Atenas, por su entrega, dedicación y deseos de superación. Los pergaminos recibidos, con el nombre de cada uno de ellos, rezaban: “Se otorga este reconocimiento por su esfuerzo de superación personal para brindar una atención prehospitalaria de primera calidad a nuestros usuarios”. Desde hace tres o cuatro años, Karen Rodríguez Oviedo, vecina de Los Ángeles de Atenas, y Alejandro Mayorga Delgado, vecino de Barrio Jesús, se dieron a la tarea de capacitarse por iniciativa personal, más allá de lo que, con sus limitados recursos, le podía ofrecer la Cruz Roja de Atenas, organización a la que habían ingresado voluntariamente. Viajes casi a diario a Alajuela, donde recibieron la mayor parte de su entrenamiento (incluso hasta altas horas de la noche), gastos extras, gruesos libros prácticamente devorados, trabajos de investigación..., todo eso fue parte del proceso que por voluntad propia decidieron asumir. Pero nada de ello les importaba, porque tenían en la mira a su prójimo y la ayuda que podrían brindarle gracias a su esfuerzo. Karen es estudiante de segundo año de la carrera de Enfermería en la Universidad de Costa Rica. Su formación y capacitación le permite y permitirá brindar a sus pacientes tanto asistencia prehospitalaria como hospitalaria. Alejandro es Licenciado en Ingeniería Informática y está obteniendo una Maestría en Gestión de Operaciones. Labora en el ICE en San José. Conversar con ellos fue un bálsamo poderoso para quien estas líneas escribe, al poder apreciar, sin máscaras de ningún tipo, como aún existen personas extraordinarias en el mundo, imprescindibles para la humanidad. Y no me refiero únicamente a Karen y a Alejandro, a quienes insto a seguir adelante con ese espíritu de servicio encomiable y esa humildad que los caracteriza, sino que también incluyo a sus compañeros de la Cruz Roja, quienes se entregan y arriesgan día con día por amor a los demás. Fuente: Eladio A. Valerio Madriz. "Por amor al prójimo". Revista Entre Cantones, Año 17, n.° 03. Setiembre, 2006, pág. 19. |
