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Umañita: paladín del dolor ajeno |
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En la Botica Atenas se desarrollaba una escena clásica: un generoso señor trabajaba incansablemente preparando los medicamentos, en medio de morteros, pesas y un "pildorero", entre otros objetos propios de la profesión. Para ello, se colocaba un gran delantal blanco, ya que en esa época no existían las gabachas.
A pesar de que la noche ya había cubierto con su manto negro la ciudad, su trabajo se vio interrumpido por la presencia de una pareja que traía a su pequeño hijo enfermo: había contraído el "gastro negro", una enfermedad sumamente mortal para los niños, si no se trataba con cuidado. El farmacéutico abandonó su trabajo y con una paciencia infinita, se dedicó a suministrarle pequeñas cucharadas de suero al infante. En esta labor estuvo toda la noche, logrando finalmente arrebatarle a la muerte una de sus víctimas. Este suceso era constante en la botica perteneciente a don Juan de Dios Umaña Durán, hombre noble y desprendido, pues en su negocio, ubicado 50 metros al norte del mercado municipal, una persona que requería de sus servicios nunca tuvo el inconveniente de encontrar la puerta cerrada, independientemente de la hora que fuera. Nació en Moravia el 25 de julio de 1902, cursando sus estudios primarios en alguna escuela propia de su pueblo natal. Luego continuó sus estudios en el Liceo de Costa Rica, para finalmente cursar una carrera en la Facultad de Farmacia de la Universidad de Costa Rica, obteniendo de esta manera el título de Licenciado en esta disciplina. Se incorporó al Colegio de Farmacéuticos en el año de 1925, comenzando a laborar en la Botica Oriental en San José. Se trasladó a Atenas en 1929, adquiriendo la botica que pertenecía a la familia Ovares. Poco después se casó con una ateniense, doña María Elena Umaña González, concibiendo seis hijos. Don Juan de Dios o "Umañita", como cariñosamente le decía la gente de su nuevo pueblo, era sumamente desprendido con los pobres. Tenía un famoso libro donde iba anotando las deudas pendientes. Mucha gente le fue cancelando por poquitos y aquellos que nunca lograron pagarle, por su precaria situación económica, no tuvieron problemas de índole legal. De hecho cuando se marchó para San José, 38 años más tarde, se llevó consigo ese libro de cuentas pendientes, más como un apreciado recuerdo que como un medio de interponer demandas judiciales para hacer efectivos los pagos adeudados. Por la relación que tenía con su profesión, don Juan de Dios tuvo que asumir en múltiples oportunidades el papel de médico del pueblo. Con una enorme capa gruesa de hule de color café, que usaba principalmente cuando llovía, y colocándose sendas polainas en sus pies, salía a caballo a realizar las acostumbradas visitas a sus enfermos. En el periodo 1940-1944 fue elegido diputado, ocupando de esta manera una curul en la Asamblea Legislativa, donde se destacó por sus ideas, su entrega y patriotismo. Debe rescatarse de su labor legislativa que una vez que hubo un aumento salarial para los diputados, ?Umañita? no aceptó esa diferencia y la donó a la Junta de Educación de la escuela de Atenas. A nivel comunal, "Umañita" no pudo quedarse quieto en su ya saturado trabajo y es así como ocupó diversos puestos, tales como el de Presidente Municipal, Presidente de la Junta de Educación, Presidente de la Junta Administrativa del Liceo de Atenas, Presidente de la Directiva de Organismos Locales, tesorero de la Junta de la Iglesia Católica, miembro fundador de la sede del Banco Nacional de Costa Rica y de la Cruz Roja. Su vida se puede resumir en pocas palabras: ?amor al prójimo y a su trabajo?. En 1967 se marchó para San José, poniendo un local en el Barrio Francisco Peralta denominado ?Farmacia Umaña?, la cual la vendió muchos años después a una hija que era farmacéutica. La noticia de su marcha cayó como un balde de agua fría en la comunidad ateniense, quien ya estaba habituada a su altruismo. Regresó nuevamente a Atenas en 1992, para pasar sus últimos años departiendo con aquellos a quien tanto ayudó y que le profesaban un cariño sin igual. Sus ojos se cerraron en forma definitiva el 18 de diciembre de 2002, poco después de que Atenas le había celebrado sus 100 años de vida. Fuente: Eladio A. Valerio Madriz. "Umañita: paladín del dolor ajeno". Revista "Entre Cantones". Enero, 2007. |
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