El violín de don Tomás Guardia

Autor: Eladio Alonso Valerio Madriz.

Allá por los alrededores de 1870, años más, años menos, era toda una aventura llegar a Atenas, por las condiciones tan deplorables del camino.  Sin embargo, para el presidente don Tomás Guardia no representaba ningún problema y visitaba la región constantemente.

Fue así como el mandatario conoció a Pedro Lizano, un humilde muchacho de unos 14 años,  quien tocaba admirablemente un pésimo violín.  Por su esfuerzo y habilidad, ya que a él nadie le había enseñado a tocar dicho instrumento, don Tomás, muy impresionado, le preguntó si deseaba tener un violín traído del extranjero.  Pedro le respondió que sí, pero que le era imposible  adquirirlo pues era muy pobre.  El presidente le manifestó que él se lo iba a regalar.

Tiempo después, cuando el muchacho no esperaba ver cumplida tal promesa, recibió un precioso violín importado de España, obsequio de don Tomás.  No hubo en Atenas rosario, fiesta o serenata donde no se hiciera presente este amante de la música, desgarrando notas a su violín y alegrando los corazones de los presentes.  Durante más de 80 años, don Pedro Lizano se ganó la vida cultivando este arte musical y llegó a gastar un total de once violines.  Como anécdota, uno de ellos tuvo un triste final, al ser “puesto de corbata” a un marido celoso que “le alzó una bronca” en una ceremonia en Miramar.

Al concluir este relato, debo dejar claro ciertos aspectos relevantes.  La historia original, contada por varios periódicos, revistas y personas, hace alusión a que el violín fue obsequiado por don Braulio Carrillo en 1885.  Incluso, de la misma boca de don Pedro Lizano fue contada de esta manera, en cierta entrevista que le hicieron.

El problema radica en que don Braulio fue asesinado en El Salvador el 15 de mayo de 1844, por lo que para 1885 ¡ya tenía 41 años de muerto!  Hasta este momento quiero enfatizar que el autor en ningún momento está dudando de la credibilidad de la historia.  Por el contrario, considero que el personaje que hizo el regalo efectivamente era un presidente, y lo que existió fue una confusión en los nombres del Primer Mandatario.

Pero avancemos por partes.  Don Tomás Guardia era un eterno enamorado de la región de Atenas.  Acostumbraba darse largas “escapadas” a la zona continuamente, ocupaba la escuela “Livia de Saravia” y una casa que se encontraba contigua a ésta.  Y vaya que sabía divertirse, porque traía consigo a un numeroso grupo del estado mayor (entiéndase militares), e incluso, en ocasiones se hacía acompañar por la banda musical de San José.

En Atenas otorgaba fiestas a sus invitados.  Hasta la Municipalidad del cantón en 1881 le concedió un baile con motivo de su llegada.  Solo a los maestros no les hacía mucha gracia estas actividades de descanso del presidente, pues tenían que trasladarse a otros locales a impartir lecciones a sus alumnos.

Entonces, si tenemos a un señor presidente, por demás alegre, “fiestero” y gran amante de la música, que visitaba el cantón con mucha frecuencia..., ¡es de poco extrañar que en una de esas tantas visitas no se hubiera podido encontrar con nuestro amigo Pedro Lizano!